Hanoi (VNA)- La libertad de religión en Vietnam se manifiesta de manera clara y multidimensional, desde el marco jurídico hasta el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos en el proceso electoral, pasando por el crecimiento del número de creyentes y lugares de culto, así como por la riqueza de la vida espiritual expresada en festividades anuales.
Las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional de la XVI Legislatura y a los Consejos Populares de todos los niveles para el período 2026-2031 se celebraron con éxito, con una participación electoral del 99,69%, en la que los creyentes de distintas religiones participaron activamente, reafirmando su pleno ejercicio de derechos ciudadanos.
Antes de la jornada electoral del 15 de marzo, el Ministerio de Asuntos Étnicos y Religiosos emitió un despacho oficial dirigido a los comités populares provinciales y municipales, instando a crear las condiciones más favorables para que los fieles de todas las religiones ejercieran plenamente su derecho a elegir, presentar y votar por representantes cualificados a la Asamblea Nacional y a los Consejos Populares.
De acuerdo con la Ley Electoral de Diputados a la Asamblea Nacional y a los Consejos Populares de 2015 (modificada y complementada en 2025), todos los ciudadanos de la República Socialista de Vietnam, independientemente de su afiliación religiosa o de no profesar religión alguna, tienen derecho al sufragio a partir de los 18 años y a ser candidatos a partir de los 21 años.
Aunque aún no se han anunciado los resultados de la XVI Legislatura, en la Asamblea Nacional de la XV legislatura figuraban cinco dignatarios religiosos. Se trata del sacerdote Nguyen Van Rien (exdiputado de la XIV legislatura); el venerable Thich Bao Nghiem (exdiputado de las legislaturas XIII y XIV); monje Thich Thanh Quyet (exdiputado de las legislaturas XIII y XIV); venerable Ly Minh Duc (exdiputado de la XIV legislatura) y venerable Thich Duc Thien.
El carácter abierto del sistema jurídico y la naturaleza inclusiva de la sociedad vietnamita se reflejan en el hecho de que alrededor del 95% de la población practica creencias populares o sigue alguna religión, conviviendo de manera armoniosa e incluso entrelazada.
Según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew (Estados Unidos), Vietnam se encuentra entre los 12 países con mayor diversidad religiosa del mundo y entre los seis primeros en la región Asia-Pacífico.
De acuerdo con el Libro Blanco “Religión y políticas religiosas en Vietnam” (2023), el país cuenta con 43 organizaciones pertenecientes a 16 religiones reconocidas oficialmente, con más de 27,7 millones de fieles, lo que representa cerca del 28% de la población.
Cinco religiones principales superan el millón de seguidores. El budismo cuenta con aproximadamente 14 millones de fieles; el catolicismo, cerca de 7 millones; el budismo Hoa Hao, alrededor de 1,5 millones; el protestantismo, unos 1,2 millones; y el caodaísmo, más de 1,1 millones. Estas comunidades disponen de decenas de miles de dignatarios, centros de formación religiosa y miles de lugares de culto en todo el país.
El Estado vietnamita no solo garantiza la libertad religiosa, sino que también promueve la participación activa de las organizaciones religiosas en el desarrollo socioeconómico. Las organizaciones religiosas gestionan alrededor de 300 escuelas infantiles, 2.000 centros educativos preescolares, 12 centros de formación profesional pertenecientes a organizaciones religiosas; clases de apoyo social; más de 500 instalaciones de salud, clínicas benéficas y 125 centros de asistencia social.
La Ley de Creencias y Religión de 2016 (modificada en 2025) establece claramente: Toda persona tiene derecho a la libertad de creencias y de religión, a profesar o no una religión; a expresar sus convicciones religiosas; a practicar rituales de fe; a participar en festividades; a estudiar y ejercer doctrinas y normas religiosas; así como a ingresar en la vida monástica en establecimientos religiosos, formarse en centros de enseñanza religiosa o en cursos de capacitación de organizaciones religiosas. Los dignatarios, responsables y personas consagradas tienen derecho a celebrar ceremonias, predicar y difundir la doctrina en los lugares de culto o en otros espacios legalmente autorizados.
Las organizaciones religiosas tienen derecho a desarrollar actividades conforme a sus estatutos y reglamentos; organizar prácticas y celebraciones religiosas; renovar, ampliar o construir nuevos establecimientos de culto; así como recibir bienes legítimos donados voluntariamente por organizaciones e individuos tanto nacionales como extranjeros.
El notable aumento de más de 10 millones de fieles en las últimas dos décadas constituye una prueba contundente de que el Partido y el Estado no solo no obstaculizan, sino que crean condiciones favorables para que la libertad religiosa trascienda el ámbito legal y se arraigue en la vida cotidiana.
El libro blanco “Religión y política religiosa en Vietnam” de 2023 indicó que entre 2003 y 2023, el número de creyentes pasó de 17,4 millones a 27,7 millones; las organizaciones religiosas reconocidas aumentaron de 16 a 43; los dignatarios religiosos de 34.200 a más de 54.500; los cargos religiosos de cerca de 79.000 a casi 145.000; y los lugares de culto de 20.900 a 29.890.
La primavera, estación de festividades, constituye una expresión vívida de la libertad de creencias y de la convivencia pacífica entre religiones en Vietnam.
Según el Departamento de Cultura de Base del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, cada año se celebran en Vietnam 544 festivales religiosos. Esta cifra corresponde únicamente a los festivales de carácter estrictamente religioso, ya que, en términos generales, la mayoría de las festividades incorporan en mayor o menor medida elementos espirituales.
Los festivales religiosos constituyen formas de celebración organizadas conforme a rituales y normas propias de cada religión, bajo la dirección de dignatarios y organizaciones religiosas, que movilizan a los fieles con el fin de satisfacer sus necesidades espirituales y de vida religiosa.
La organización y participación en estos festivales han sido tradicionalmente asuntos internos de las comunidades religiosas. No obstante, en la actualidad, muchas de estas celebraciones han trascendido los espacios de culto para extenderse ampliamente en la sociedad, favorecidas por el carácter inclusivo, no excluyente de la cultura vietnamita y por la política de libertad religiosa del Partido y del Estado.
Las principales festividades religiosas se celebran cada vez con mayor envergadura, atrayendo a numerosos fieles y ciudadanos, y cuentan con los saludos oficiales de los dirigentes del Partido, el Estado y el Frente de la Patria de Vietnam, así como con garantías de orden y seguridad por parte de las autoridades.
La festividad de Vesak, que conmemora el nacimiento de Buda y se celebra anualmente el día 15 del cuarto mes lunar, es una de las más relevantes. En esta ocasión, la Sangha Budista de Vietnam en diversas localidades organiza ceremonias solemnes y serenas, con amplia participación no solo de fieles budistas, sino también de numerosos ciudadanos.
Por su parte, la Navidad (del 24 por la noche al 25 de diciembre), originalmente una celebración cristiana que conmemora el nacimiento de Jesucristo, ha adquirido en los últimos años una creciente popularidad en Vietnam, convirtiéndose en una festividad de carácter social, en la que participan también personas no cristianas.
En Vietnam, pese a las diferencias en origen y prácticas, las religiones y creencias no generan conflictos agudos, sino que interactúan y se integran armónicamente en la vida comunitaria. Un creyente católico, protestante o musulmán puede participar libremente en prácticas espirituales tradicionales en templos, pagodas o santuarios, sin restricciones ni juicios excluyentes.
Las cifras expuestas constituyen una evidencia objetiva e irrefutable que desmiente las percepciones sesgadas y carentes de buena fe desde el exterior que la libertad religiosa en Vietnam está limitada./.